miércoles, 30 de junio de 2010

Noticias sobre "Indigencia en Costa Rica"

La indigencia y ¿el Estado?

Sofia Chacón Sánchez
Trabajadora Social

La indigencia es una manifestación social que enfrentan dí­a con dí­a gran número de personas sin distinción de edad, género o estatus social en el mundo. Costa Rica no es la excepción, ya que cada vez es más frecuente encontrar personas que hacen de las calles su hogar, desarrollando su cotidianeidad en las condiciones más adversas, constituyéndose en una condición que representa una de las mayores violaciones a los derechos humanos.

Es fundamental comprender que la indigencia es un fenómeno complejo y en el que confluyen diversas manifestaciones como la exclusión social, la pobreza y las adicciones, entre otras, lo que permite comprender que es un problema de carácter social y no individual como muchos y muchas creen.

Dado que esta condición que enfrentan hombres y mujeres representa uno de los estados más adversos en que una persona puede vivir, es que una se cuestiona la labor que se hace desde diversos ámbitos, entre ellos el Estado, quién debe ser garante del cumplimiento de los derechos fundamentales de las personas, o por lo menos eso es lo que se espera. Sin embargo la realidad nos demuestra que estamos bajo un modelo de desarrollo que privilegia las polí­ticas económicas sobre las polí­ticas sociales.

Dichas polí­ticas sociales además de ser cada vez más focalizadas por el reducido presupuesto asignado al área social, son descentralizadas, es decir, se traslada la responsabilidad a entes como las municipalidades o bien las organizaciones no gubernamentales. Lo anterior se refleja en la ausencia de polí­ticas, programas y proyectos dirigidos especí­ficamente a esta población de forma integral.

Es así­ como el aparato estatal es cada vez más reducido y su accionar en el área social es mí­nimo. Además al privilegiar el modelo capitalista la competencia y la desigualdad como motores del desarrollo social se dejan de lado aquellas poblaciones que, como las que viven la indigencia, no cuentan con los recursos y las posibilidades para poder insertarse en el mercado, gran protagonista en nuestros dí­as.

Opinión. Vuelta en U
02 de mayo de 2008
http://www.vueltaenu.co.cr/index.php?option=com_content&task=view&id=2000




Noticias La Primerísima
San José alberga a 2.000

indigentes adictos a drogas
San José. Por Otto Vargas M., diario La Nación. 23 marzo de 2008

Sentado sobre el cordón del caño, Juan José Alvarado Montero –a quien llaman en la calle Moisés– preparaba una "chilera" con verduras, naranjas y limones que recogió del caño, cerca del Mercado Central de San José.

Son las 10:30 a. m. del jueves y aunque el sol es abrasador, por nada del mundo se despoja del grueso y roído abrigo que años atrás alguien le regaló.

A esa vieja prenda le debe haber sobrevivido tantas noches al frío de la intemperie. Desde hace 25 años, las drogas han mantenido a Moisés en la indigencia. "Duermo donde me agarre la noche. Las drogas me arrastraron hasta acá", dijo mientras se acomoda el gorro de lana.

En las calles de la capital y su periferia viven 2.000 personas prisioneras del crack , afectadas por un severo grado de adicción a esa droga. De ese total, de acuerdo con el ministro de Seguridad Pública, Fernando Berrocal, 600 tienen antecedentes delictivos y sacian su necesidad de drogas con el dinero que obtienen de asaltos y robos.

"Es una realidad dramática" –dice el ministro Berrocal–. "Eso causa un grave problema de inseguridad en San José. "Hace pocos días, durante un operativo en las inmediaciones del antiguo cine Líbano (en la ‘zona roja’), de un lote salieron como 200 adictos. Eran como fantasmas en el paisaje. Es terrible; antes que delincuentes son enfermos".

La delegación central del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de San José atendió, el año pasado, 5.454 denuncias por asalto. Gran parte de esos hechos, según la Policía, los cometieron indigentes en la capital.

Entre el 2006 y el 2007, los cuerpos policiales del país decomisaron 253.320 piedras de crack . En enero del 2008, las autoridades se incautaron de 15.900.

Asimismo, entre enero del 2006 y febrero del presente año la Policía de Control de Drogas (PCD) efectuó 524 operativos para allanar búnkeres o detener a vendedores en vías públicas. Los números reflejan el poder de penetración del crack.

Julio Bejarano, especialista en narcodependencia, explicó que la adicción tan intensa que produce esa droga lleva a la comisión de delitos en procura de algunas dosis. Agregó: "Hace unos años, allá por los 80, los jóvenes de la calle utilizaban inhalantes para drogarse, pero eran capaces de dejarlos en cuanto se daban cuenta de que eran dañinos para la salud.

"Eso no ocurre con el crack . Por eso uno ve a personas de todas las edades adictas. Esa necesidad constante de droga hace que se descuiden y de ahí que el deterioro físico es más evidente".

En pleno corazón de San José es posible encontrar "campamentos" de adictos en las riberas de los ríos o en lotes baldíos, según pudo constatar La Nación. Así ocurre cerca de la parada de autobuses de Los Caribeños, donde un grupo de indigentes improvisó tiendas de campaña con plásticos. El lugar está plagado de la basura que los drogadictos llevan en busca de latas o botellas.

El ministro Fernando Berrocal es del criterio de que a los indigentes, más que encerrarlos en una prisión por sus robos, hay que someterlos, con urgencia, a tratamientos médicos.

"Este es un problema de salud pública. A estas personas hay que darles rehabilitación y las que insistan en cometer delitos, ni modo: enviarlas a prisión. El fenómeno del consumo de drogas está vinculado con los robos y hurtos en San José", agregó el funcionario.

Berrocal insistió en que del dinero incautado al narco ($13,5 millones), al menos el 60 por ciento debería servir para financiar programas de desintoxicación. En estos momentos, el país apenas cuenta con 15 camas para atender a esa población en el Hospital Psiquiátrico, en Pavas, San José.
Por su parte, el Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA) construye una clínica de esa naturaleza en Montes de Oca. El centro contará con 60 camas, pero las autoridades saben, desde ya, que el espacio es insuficiente dada la cantidad de adictos y el tiempo prolongado de atención que requieren.

‘Moisés’ y ‘Parcero’ viven prisioneros
Johnny Alexánder Montoya conoció la marihuana a los 8 años, la cocaína a los 10, el hachís a los 11 y las pastillas (entre estas Poper y Niñito Dios) a los 12.

Para él, ninguna droga fue tan devastadora como el crack que conoció hace tres años, cuando llegó a Costa Rica procedente de su natal Pereira, en Colombia.
Este joven, de 25 años, quedó atrapado en las calles de San José. "El crack me llevó a la calle; en mi país nunca lo había visto. Desde hace cinco meses me monté en esto. Ahora duermo en la calle".

Vaya donde vaya lleva a mano el cartón que le sirve de cama. Teme que otros consumidores se lo roben. "De pronto como que viene uno con más cuerpo y le quiere sacar a uno cacha (ventaja) para llevarse lo que sea; el encendedor, el tubo...", manifestó.

Parcero (como le dicen) asegura que no está en la calle por gusto. "He estado en cinco centros de rehabilitación, pero de repente vuelvo a caer. Nadie está libre de caer en tentación", declaró.
Moisés sueña con el mar. Juan José Alvarado, Moisés, sueña día y noche con el mar. Allá, en sus años mozos, fue capitán de velero y de barcos de pesca.

"Vivíamos en Golfito, cerca de la costa. Soy un hombre de mar; lo extraño mucho. Hace años que no lo veo", lamentó.

Moisés asegura haber nacido en una "cuna de oro", pero desde hace más de dos décadas duerme entre cartones y bolsas plásticas. "Llegué a este lugar (las calles de San José) por un error en mi vida. A mis 24 años conocí a una mujer y ella me ofreció el polvo que calentaba en un vidrio. El resto es historia. La curiosidad mató al gato. Ahí se me fue la vida. Ahora es un calvario".

Este indigente, de 45 años, cuyo rostro y barba muestran un envejecimiento prematuro, se gana la vida cuidando carros y aunque admitió que ha robado, afirmó que ha sido "por venganza. La mayoría de las personas se tapan la nariz, quitan la cara o murmuran cuando me ven. Algunos me tienen miedo y se apartan; las señoras agarran la cartera. Eso me hace sentir mal. Ven lo superficial, no lo interno. Soy pacifista; a nadie le hago daño".

En su muñeca izquierda lleva la marca de un arma blanca. Hace un mes, otro indigente lo atacó para robarle el dinero que se ganó con el cuido de vehículos. "Yo también lo pegué (con un arma blanca); lo hice porque preferí mi vida. La herida era muy grande. Me curé a puro Dios; él es el médico más grande".

Moisés se siente solitario. Es padre de cinco hijos; ninguno sabe que vive en la calle. "La soledad es un lindo lugar para visitar, no para quedarse. En este sitio me quedaré; aquí voy a morir".

http://www.radiolaprimerisima.com/noticias/26627




Domingo 03 de junio, 2007San José, Costa Rica.
Utilizan lotes baldíos y edificios viejos como refugios

Indigentes y ladrones, ‘dueños’ de céntricas calles capitalinas

Policía reconoce que en la quinta avenida se vende droga a diarioPeatones también evitan caminar por el Ministerio de Salud, el Líbano y avenida 6

Vanessa Loaiza N.mailto:N.vloaiza@nacion.com

Lotes baldíos convertidos en escondite para ladrones e indigentes, calles enteras dedicadas a la venta de drogas y artículos robados, parques y aceras transformadas en dormitorios para alcohólicos y drogadictos.

Al menos siete puntos de San José están tomados por grupos que ahuyentan a peatones y conductores.

En la minúscula capital hay zonas vedadas para los turistas. Acercarse a calle 12 o a los linderos del viejo cine Líbano, en la calle 10, es ofrecerle a los ladrones la cartera, la cámara o el celular.
En el distrito Hospital, cerca del San Juan de Dios y la iglesia de La Merced, la Fuerza Pública reporta un promedio de cuatro hechos violentos cada día.

La Policía Metropolitana apenas cuenta con 300 efectivos, cifra que catalogan las autoridades como “insuficiente” para frenar la delincuencia en San José.

Mientras, el alcalde local, Johnny Araya, defiende sus dominios, alega que San José no es “decadente” y que en dos años invertirá ¢6.000 millones en construir parques, bulevares y recuperar edificios históricos.

¿Dónde están? Al norte de San José se concentran tres sitios inseguros. La avenida 9, entre calles 1 y 8, donde los lotes baldíos están llenos de indigentes.

Wilson Jiménez, jefe de la Policía Metropolitana, explicó que los predios con zacate crecido favorecen el trabajo de los ladrones. Desde ahí atisban a los transeúntes para asaltarlos.

El segundo sitio está en la avenida 7, donde creció una zona conocida como “tierra dominicana”. Ubicada entre calles 4 y 8, ahí los dominicanos se pasan los días en las aceras y en el quicio de las puertas.

Sin embargo, las autoridades aseguran que muchos comercios liderados por dominicanos son, en realidad, locales “camuflados” para la venta de drogas.

“Ahí eso es terrible”, dijo Jiménez, y alegó que esa zona no puede ser intervenida sin el apoyo de la Policía de Control de Drogas o el Organismo de Investigación Judicial.
Un trabajador de la zona, que prefirió mantenerse en el anonimato, aseguró que muchas transacciones de drogas y armas se realizan en los teléfonos públicos del Mercado Paso de La Vaca.

“Usted los ve a ellos, bien vestidos, con zapatos nuevos de ¢60.000, haciendo llamadas desde el público, para que la policía no grabe conversaciones de sus celulares”, agregó.

El tercer sitio está una cuadra más al sur, en la avenida cinco, donde sobran los edificios viejos y es común encontrarse con señoras escasas de ropa, aparentemente ofreciendo sexo por dinero.

Otros tres. Apenas a cinco cuadras de la catedral metropolitana, en el parque Braulio Carrillo (La Merced) está uno de los sitios donde más asaltan. 100 metros al sur, en la avenida 6, las aceras son la cama para decenas de alcohólicos.

El miércoles pasado, a las 11 a. m. seis hombres y tres mujeres con la ropa sucia y bajo las influencias de alguna droga bailaban al compás de la música de un local esquinero. Junto a ellos, otro indigente ofrecía para la venta unos anteojos nuevos, con etiqueta incluida.

“Tierra dominicana” está en la avenida 7. El municipio no descarta que haya venta de drogas.carlos borbón

Por último, el parque Solón Núñez, frente al Ministerio de Salud, es dormitorio a cielo abierto para alcohólicos e indigentes.

A estos seis sitios, se suma el ambiente de la avenida primera, entre calles 8 y 10, llamado “el refuego”.

En esa zona se encuentra de todo en las aceras: tenis robadas, relojes, cadenas, contrabando de pantalones e incluso droga.

Johnny Araya insistió en que la recuperación de San José requiere tiempo y más recursos. “La ciudad tiene una problemática que no se resuelve en una década”, agregó.

Sin precisar fechas, el Alcalde aseguró que la construcción de más bulevares atraerá desarrollo comercial, reducción de las zonas para indigentes y ayudará a regenerar la capital.

La Nación, GRUPO NACIÓN GN, S. A.
http://wvw.nacion.com/ln_ee/2007/junio/03/pais1117229.html



Concluyeron programa de desintoxicación

28 indigentes recuperaron su vida al dejar drogas y calles

Otros 70 siguen internados en procura de salir del infierno capitalino
La principal dificultad que ahora enfrentan es la falta de empleo

Jairo Villegas S. jvillegas@nacion.com

Ya no duermen en las sucias calles de San José, ni mendigan monedas para comprar droga; tampoco rebuscan entre las bolsas de basura para encontrar algo para comer.

El cambio lo viven 28 personas quienes, luego de someterse a un programa de desintoxicación de año y cuatro meses, lograron salir del infierno de la indigencia.

Ellas fueron rescatadas por las cruzadas de fe y esperanza que realizan, desde febrero del 2005, la Municipalidad de San José, Hogares Crea, Ejército de Salvación y otras organizaciones.

La mayoría ya recuperó a su familia y todavía asiste a las terapias semanales que les brinda el ayuntamiento para que no regresen a las calles.

Otras 70 aún están internadas en centros de desintoxicación y procuran terminar el tratamiento, expresó Mariella Echeverría, funcionaria municipal encargada de las cruzadas.

Mientras, más de 400 indigentes regresaron a las calles de la ciudad, pero todavía reciben invitaciones para internarse y así rehacer sus vidas.

Vida de dolor. Lilly Vallecillo es una de las personas recuperadas.

Llegó a las calles cuando tenía 14 años y vivió entre las drogas y la prostitución durante casi 20 años. Ahora procura rehacer su vida.

Entre lágrimas, narró que todavía sufre porque desde hace cinco años no ve a cuatro de sus cinco hijos, a quienes el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) ubicó en otras familias pues ella no podía atenderlos.

Vallecillo aseguró que varias veces intentó dejar las drogas y la indigencia, pero no lo conseguía.
Fue hace dos años cuando, finalmente, dio los primeros pasos en firme hacia su rehabilitación.

“Mi vida fue muy triste, comía de los basureros, dormía en las calles. Consumía de todo (drogas). Para mí, el cambio significa disfrutar a mis tres nietos que son de la hija que sí veo”, aseguró.
Aunque dejó la adicción, la vida todavía no es fácil para Vallecillo.

Está desempleada en este momento y debe contribuir a pagar los ¢20.000 mensuales del alquiler de un rancho de madera y zinc, ubicado en San Sebastián, d, donde vive con su mamá y nietos.

Vallecillo fue contratada por la Municipalidad de San José para labores en un vivero, pero el presupuesto se agotó y el gobierno local espera la aprobación de un plan de gastos extraordinario para volverla a contratar en octubre.

Johnny Araya Monge, alcalde de San José, anunció que con ese dinero también contratarán a otros siete exindigentes.

Otra persona que dejó atrás la vida callejera es Johnny Cambronero Mora, quien ahora trabaja en Hogar San José, un centro de rehabilitación para drogadictos.

“Estuve en adicción 25 años y empecé desde los 15 años. Se puede salir de ese mundo, pero tiene que haber un deseo de la persona. Muchas veces necesitamos vernos caídos para salir.

“El tiempo en adicción provoca tanto deterioro que no hay capacidad para darse cuenta que uno puede salir; el adicto tiene la autoestima baja”, comentó Cambronero, quien habla con orgullo sobre su transformación.

Escollo. Conseguir un empleo es el mayor dilema para los exadictos.
Mariella Echeverría comentó que la mayoría de exindigentes ni siquiera concluyó la secundaria, por lo que solo pueden optar por empleos de baja remuneración.

“No les dan trabajo porque la gente los etiqueta porque fueron adictos”, aseguró Echeverría.
Gerson Orozco, director nacional de seguimiento de Hogares Crea, manifestó que ellos emplean a algunos de los exadictos como supervisores de centros de rehabilitación.

El alcalde Araya Monge anunció que si la Contraloría General de la República aprueba el presupuesto extraordinario, contratarán a ocho exindigentes para trabajar en un vivero o en aseo de vías.

“La Municipalidad quiere dar el ejemplo y estimular a la empresa privada a hacer lo mismo. La forma de colaborar es abrir puestos de trabajo para colocar gente recuperada”, declaró.
Araya Monge recordó que la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) aseguró a unos 600 indigentes que viven en San José, para que reciban atención médica cuando la requieran.

Mano a los caídos
Cruzadas de esperanza


Las cruzadas de fe y esperanza las organiza la Municipalidad de San José, junto a otras instituciones, desde febrero del 2005.Hasta el momento, unos 500 indigentes (algunos casos son repetidos) han sido llevados a centros de rehabilitación, pero solo 28 ya concluyeron el tratamiento –que es de un año y cuatro meses–. 70 más continúan internados y el resto desertó.
Johnny Araya Monge, alcalde municipal de San José, dijo que el porcentaje de recuperación es bajo, pero, “aunque lento, el programa da sus frutos”.
A los indigentes que aceptan ayuda los llevan a centros de rehabilitación donde comienzan una terapia para que dejen las drogas y así puedan recuperar a sus familias y rehacer sus vidas.
Según un censo hecho por la Municipalidad de San José y el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), el 89% de los mendigos (de 197 consultados) consume alguna droga. La mayoría adquiere crack y marihuana. Además, el 62% de estas personas afirman que recibió atención para dejar la drogadicción al menos durante una ocasión, pero recayó.

La Nación
http://wvw.nacion.com/ln_ee/2007/septiembre/30/pais1251788.html



Costa Rica, Domingo 30 de septiembre de 2007

Exmendigo ahora da ayuda a drogadictos

Jairo Villegas S.y Francisco Angulo jvillegas@nacion.com

Luis Ángel Sandí aceptó la ayuda que le ofreció la Municipalidad de San José para dejar las calles capitalinas y superar la adicción a las drogas.

Esa mano la estrechó hace dos años y un mes, en una de las primeras Cruzadas de Fe y Esperanza que el gobierno local realiza en la ciudad capital.

Hoy, Sandí está completamente recuperado, ya no viste andrajos ni come sobros de la basura. Incluso, dispone de un automóvil y trabaja en Hogares Crea, en la sede de Pavas, San José.

“Vivía en las calles, comía de los basureros. Vendía mi ropa para conseguir drogas y no podía acercarme a mi casa por orden de un juez, ya que cuando me dejaban bañarme me robaba las cosas para cambiarlas por drogas.

“Estudié en una escuela privada, soy hijo único y hablo tres idiomas (español, inglés y portugués), pero las drogas no discriminan clase social. Para caer en el vicio solo hay que probarlas.

“Al principio, me daba miedo ir a León XIII (Tibás) a comprar drogas. Luego vivía ahí, en un lote, después me fui a San José y ahí recibí la ayuda. Ahora me llevo muy bien con mi mamá y trabajo en Hogares Crea para ayudar a personas que consumen drogas. Podría trabajar en otro lugar, pero hay cosas que llenan más que el dinero”, dijo Sandí.

Este exadicto aseguró que los drogadictos se desesperan por obtener esas sustancias ilícitas.
“La gente roba, se prostituye, asalta o asesina; ve qué hacer para conseguir dinero y comprarla”, aseveró.

Ejemplo. Otro ejemplo de recuperación es Katherine Hall Espinoza, de 21 años; salió del foso con las Cruzadas de Fe y Esperanza.

Ella consumió drogas desde los 14 años y en el 2005 aceptó internarse en Hogares Crea, precisamente, la ayuda la recibió durante la primera cruzada.

Ahora es la directora del centro para mujeres que Hogares Crea tiene en San Isidro de Heredia, donde ayuda a otras congéneres a encontrar una salida para zafarse de la drogadicción.

Hall desea terminar sus estudios de secundaria para luego cursar alguna carrera en la universidad.

Pero no solo en San José hay indigentes. Otras ciudades importantes reportan un incremento de drogadictos o alcohólicos que viven en las calles.

Por ejemplo, en Cartago hay identificadas 50 personas en esta condición, indicó Lilliana Fonseca, del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS).

Mientras, en Alajuela deambulan unos 300 indigentes quienes incluso se refrescan en la pileta del parque central Tomás Guardia.

Otros cantones donde están contabilizados los indigentes son Turrialba, Mora y Pococí.

http://wvw.nacion.com/ln_ee/2007/septiembre/30/pais1251966.html


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