Blog del Curso "Taller Etnografía de la Indigencia". Escuela de Antropologia. Universidad Costa Rica.
domingo, 11 de abril de 2010
jueves, 8 de abril de 2010
Ciclo de Conferencias
Facultad de Farmacia / Escuela de Psicología
UCR
Ciclo de conferencias
CRONOGRAMA DE ACTIVIDADES
Lunes 12 de abril
Conferencia: El déficit en el Portonazo y esquizofrenia. La metodología de la medición de la locura en los modelos animales.
Lugar: Mini-auditorio de Letras
Hora: 9-11 am
Conferencista: Ph.D. Mark Geyer, Universidad de California, San Diego.
Conferencia: Los neurocircuitos involucrados en el reforzamiento y en la dependencia sobre la nicotina y cocaína.
Lugar: Auditorio Facultad de Farmacia
Hora: 2-4 pm
Conferencista: Ph.D. Athina Markou, Universidad de California, San Diego
Miércoles 14 de abril
Conferencia: El síndrome de abstinencia del psicoestímulo y la recaída a la búsqueda de drogas: rol del estímulo condicionado y el estrés.
Lugar: Auditorio Facultad de Farmacia
Hora: 2-4 pm
Conferencista: Ph.D. Athina Markou, Universidad de California, San Diego.
Jueves 15 de abril
Conferencia: Sobre alucinógenos y modelos animales de la esquizofrenia.
Lugar: Mini-auditorio de Letras
Hora: 9-11 am
Conferencista: Ph.D. Mark Geyer, Universidad de California, San Diego.
miércoles, 7 de abril de 2010
Pobreza y capitalismo en la poesía en prosa de Baudelaire.
El SPLEEN DE PARIS
XXVI
LOS OJOS DE LOS
POBRES
Pasamos juntos una larga jornada que me resultó corta. Nos prometimos pensamientos mutuos, de uno y el otro, y que nuestras almas serían una, en adelante -un sueño que no tiene nada de original, excepto que a pesar de haber sido soñado por todos los hombres, ninguno pudo realizarlo nunca.
A la noche, un poco cansada, quisiste sentarte en un nuevo café, en una esquina de una avenida nueva, todavía llena de escombros pero que ya exhibía sus incompletos esplendores. El café resplandecía. Hasta la luz desplegaba el ardor de un estreno, iluminando con toda su fuerza los muros enceguecidos de blancura, las fascinantes superficies de los espejos, el oro de los panes y las cornisas, los pajes de redondas mejillas que eran arrastrados por perros con correas, alegres damas con un halcón posado en el puño, ninfas y diosas con frutas en la cabeza, pasteles y carnes, Hebes y Ganímedes sosteniendo la pequeña ánfora de la bebida o el obelisco bicolor de los helados... toda l historia y la mitología al servicio de la glotonería.
Justo frente a nosotros, en la vereda, se había parado un hombre de unos cuarenta años, de rostro afligido y barba grisácea, con un niño de la mano y otro en brazos, demasiado pequeño para caminar. Haciendo de criada, sacaba a sus hijos a pasear de noche. Harapientos. Los tres rostros extraordinariamente serios y los seis ojos observaban atentamente el nuevo café con idéntica admiración que la edad matizaba diferentemente.
Los ojos del padre decían "¡Qué hermoso! ¡Qué hermoso! Es como si todo el oro del pobre mundo estuviera en estas paredes". Los ojos del niño "¡Qué hermoso! ¡Qué hermoso! Pero es una casa a la que sólo pueden entrar los que no son como nosotros". En cuanto a los ojos del más pequeño, estaban demasiado extasiado para expresar otra cosa que no fuera una alegría fascinada y profunda.
Los cantantes dicen que el placer vuelve buena el alma y ablanda el corazón. Aquella noche la canción tenía razón. No sólo me enternecía la familia de ojos sino que me avergonzaban las copas y las botellas, más grandes que nuestra sed. Volví mi mirada hacia la tuya, amor querido, para leer en ellos mi pensamiento, me sumergí en tus ojos tan bellos y dulces, en tus ojos verdes habitados por el capricho e inspirados por la luna hasta que dijiste "¡Esa gente de ahí es insoportable, con los ojos abiertos como puertas de garaje! ¿No le pedirías al mozo que los aleje?"
¡Así de difícil es comprenderse, mi ángel amado, y así de incomunicable es el pensamiento, incluso entre gente que se ama!
lunes, 5 de abril de 2010
jean carlo arroyo "experiencia en una mejenga
Cuando estaba en el colegio en el 2007, un día me fui a mejengear con unos compas a San Pedro de Coronado, al barrio Sinaí. Cuando estábamos en la entrada el barrio, nos topamos con un as personas que vivían en la calle, estos nos dijeron “no los asaltamos porque vienen con Caleb“(compañero que vivía en Sinaí y “conocía” a estas personas) ya después, horas mas tarde fuimos a mejengear a un planche, cuando llegamos nos volvimos a encontrar a estas personas, nos dijeron si podían mejengear, nosotros les respondimos que ya estaban los equipos, en eso el mae nos pregunto que donde estaba Caleb, nosotros l respondimos que ya venia, entonces el mae lo que hizo fue reírse y volvió a ver al compa, entonces en ese momento llego Caleb, entonces le dijimos que los “compas” querían mejengear y entonces el dijo que si, entonces les dijimos a ambos que podían mejengear, ya nos pusimos a mejengear , opero no por entretenimiento como era la idea al principio, sino con un tensión debido a los constantes comentarios que las personas que vivían en la calle hacían sobre delitos que habían cometido, por lo cual no podíamos jugar en paz por temor a una represalia, entonces me pregunto ¿nosotros como antropólogos y antropólogas como podemos eliminar el concepto de que la mayoría de personas que viven en la calle son delincuentes, muchas veces injustificado, pero que ya esta formándose desde cuando la madre le dice a su hijo no se acerque a ese señor porque le va a hacer daño hasta el presenté con actitudes de deprecio hacia estas personas?
jueves, 1 de abril de 2010
La comunicación única de los indigentes en Berkeley, California
Me fascina como esta población, a tan menudo olvidada, ha logrado una fuente de comunicación que puede llevar sus pensamientos, sus realidades, sus tribulaciones a una población que preferiría cerrar sus ojos a la dura realidad circundante. Por esto, me gustaría aprender más de la manera en que los indigentes comunican o no comunican en Costa Rica, además sus pensamientos del problema de la perdida de la voz que sufren los indigentes. Al mismo tiempo, la pregunta esencial sigue ser si el método comunicativo de los indigentes de Berkeley es algo que puede replicarse en otros lugares. Asimismo, ¿Estaría deseado un periódico de los indigentes en Costa Rica por el pueblo o aún más, por los indigentes? ¿Existe una organización motivada de pagar por el costo de producción? ¿Es la población de indigentes aquí tan organizada para colaborar y realizar una publicación? Tal vez, un periódico no es el mejor método para los indigentes de San José comunicar. Al mismo tiempo, es interesante de pensar en los cambios posibles que podrían manifestar si los indigentes tuvieran una manera de revelar sus pensamientos al resto de la población.
Kristin Brabant, B07538